El Blog de la Psicologia Laboral

Archive for enero 2013

La entrevista de empleo desde el enfoque de las competencias es una técnica de evaluación psicolaboral que se emplea para conocer las competencias de un individuo en relación al perfil profesional de un determinado puesto de trabajo.

 Consideraciones

 Pérez Jáuregui, I.  (2012) propone las siguientes consideraciones

     Las preguntas se formulan en forma clara y específica.

 

     Las preguntas solicitan conductas: por ejemplo, para explorar la competencia de tolerancia a la frustración se pregunta:

“¿Puede recordar cómo reaccionó a una situación muy tensa que tuvo que resolver?”

“¿Cómo descarga usualmente las fuertes tensiones laborales?”

 

     Si las preguntas se refieren al tiempo pasado, se orientan a lo que el candidato realmente hizo.

 

     En la pregunta se explicita al candidato lo que se espera, por ejemplo, para evaluar la competencia de liderazgo se formula lo siguiente:

“Me interesa conocer alguna situación real que haya vivido en su trabajo en relación al desobedecimiento de sus órdenes. Le pido que la cuenta en detalles incluyendo lo que pensó, sintió e hizo.”

 

     Las preguntas se formulan en forma breve, por ejemplo, para evaluar la competencia de la asertividad:

“¿Tuvo que enfrentar en el colegio alguna nota que consideró inmerecida?

 

     Si el sujeto contesta en plural, se le precisa que necesitamos un relato en primera persona, por ejemplo: “¿Necesito conocer cuál  fue su actitud?”

 

     Pedir que si va a relatar lo que otra persona le contestó, lo haga reproduciendo el diálogo.

 

     Pedir detalles de las situaciones descritas ya que el entrevistado puede mejorar una escena o elaborarla de modo conveniente. Se resumen las posibles preguntas en la siguiente tabla:

Situación

¿Qué ocurrió? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Cuándo? ¿Qué hechos lo llevaron a eso?

Tarea

¿Cuál era su papel?¿Qué objetivos tenía?¿ Qué se esperaba de usted?¿ Qué debía hacer

Acción

¿Qué hizo y cómo lo hizo? ¿Qué ocurrió y por qué? ¿Qué hicieron las otras personas?

Resultado

¿Qué fue lo que paso después? ¿Cuáles fueron los resultados? ¿Qué indicadores vio? ¿Cómo lo supo?

 

A estas preguntas se le pueden agregar otras muy enriquecedoras, como por ejemplo:

¿Qué lo hizo pensar que esa era la mejor solución?

¿Qué pensó usted acerca de lo que hizo la otra persona?

¿Qué sintió ante ese hecho?

¿Cómo se sintió después de esa respuesta?

¿Qué lo impulsó a actuar de esa manera?

¿Qué quería que pasara?

¿Cuáles habilidades puso en juego para resolver esa situación?

 

     Reconocer con frases breves las respuestas que se ajustan a lo solicitado, por ejemplo:

“Me quedó muy claro lo que me acaba de transmitir. Muchas gracias.”

 

Pasos de la entrevista por competencias

1. Preparación de la entrevista

2. Introducción

3. Desarrollo

4. Final de la entrevista

5. Evaluación de las respuestas

6. Comparación con el perfil ideal

7. Comparación entre los candidatos y determinación de los finalistas

 

1. Preparación de la entrevista

Rever el perfil profesional del puesto. Revisar las competencias requeridas para que la persona sea exitosa en su trabajo y los indicadores conductuales que expresan la presencia de tales competencias. Analizar el currículo de los postulantes y otros antecedentes. Planificar la entrevista y elaborar preguntas.

 

2. Introducción

Transmitir información al entrevistado sobre los aspectos generales de la entrevista, del proceso de evaluación y del puesto en la empresa. Comentar al candidato la forma de respuesta que se espera. Si se quiere registrar la entrevista de alguna manera, se le solicita permiso al entrevistado.

 

3. Desarrollo de la entrevista

De Ansorena Cao, A. (1996) propone plantear el objetivo de evaluación para luego pasar al desarrollo de la entrevista con la revisión del CV, de la historia educativa, la historia familiar, la exploración de las 5 competencias más importantes del puesto, el análisis del área motivacional, su disponibilidad para incorporarse en la empresa, movilidad, viajes y el proceso de evaluación. Propone desarrollar este plan en 75 minutos.

 

4. Final de la entrevista

Se alienta al entrevistado a que pregunte lo que desee. El profesional explicita como continúa el proceso de selección, agradeciendo el tiempo y aporte brindado. En este paso es importante observar la conducta del entrevistado, dado que suele mostrarse más espontáneo al estar finalizando la entrevista.

 

5. Evaluación de las respuestas

Se identifican las competencias en base a los comportamientos detectados y se las categoriza en distintos niveles de exigencia.

 

6. Comparación con el perfil ideal

Se compara el perfil del puesto con el del sujeto, determinando fortalezas y debilidades de cada candidato.

 

7. Comparación entre candidatos y determinación de finalistas

Se compara el perfil de cada persona y se determinan los finalistas los cuales son llamados a la siguiente etapa del proceso de selección.

 

 

Bibliografía

De Ansorena Cao, Álvaro. 1996.  15 pasos para la selección personal con éxito. Buenos Aires. Paidos.

Pérez Jáuregui, I. Adam, Graciela y Boso, Roxana.2012. La evaluación Psicolaboral. Buenos Aires. Paidos.

 

El lado oscuro de la competencia

Basado en el artículo de Gilbert, Paul. McEwan, Kristen. Bellew, Rebecca. Mills, Alison (2009) publicado por The British Psychology Society.

Este estudio fue dirigido para explorar las relaciones entre depresión, ansiedad, estrés, auto-destrucción, esfuerzos para evitar tanto sentimientos de inferioridad como de vergüenza y estilos de apego. El marco teórico empleado fue la teoría de la posición social de Gilbert. Los participantes fueron diagnosticados con depresión y se emplearon una serie de cuestionarios que midieron sus esfuerzos para evitar sentimientos de inferioridad, miedo a ser ignorados, o bien, observados desde actitudes de superioridad y temor a ser rechazados socialmente.

Se detectó que la depresión y el esfuerzo de evitar sentirse inferior y experimentar vergüenza se encontraban relacionados con el estilo ansioso de apego.

Estos resultados sugieren que una elevada competitividad en la conducta tiene un “aspecto oscuro”.

Cuando las personas se sienten inseguras en su medio social, pueden focalizarse en alcanzar posiciones de jerarquía con miedo de sentirse rechazados si perciben que su posición es demasiado inferior o subordinada.  Este hecho aumenta la vulnerabilidad a la depresión, la ansiedad y el estrés.

De acuerdo con estudios de la psicología de la evolución citados por Bowly (1980), Buss (2003) y Gilbert (1989), el ser humano persigue objetivos biológicos y sociales tales como desarrollar tempranos apegos, pertenecer a grupos, obtener posiciones de estatus y encontrar parejas sexuales. Este camino se encuentra delineado por el sistema del apego que apunta a lograr cercanas relaciones con otros que ofrezcan cuidado y protección.

 La experiencia del temprano apego afecta la maduración del cerbero de acuerdo con Gerhardt (2004) y Siegel (2001), como así también los modelos internos acerca del concepto de sí mismo y de los demás, y el estilo de interrelación con otros según Mikulincer y Shaver (2004, 2007). De acuerdo a estos dos autores existe una relación entre el temprano apego, la formación de los modelos internos descritos y la psicopatología.

Varios autores sugieren que existen tres o cuatro tipos de estilos de  apego: Seguro, ansioso, evitativo (relacionado con el miedoso) y desorganizado de acuerdo con Liotti (2000, 2002) y Mikulincer y Shaver, (2004, 2007). Estos estilos de apego se relacionan con las experiencias del self, la regulación de los afectos y las habilidades para confiar en los otros como agentes de soporte y contención, de acuerdo con Mikulincer y Shaver (2004, 2007).

Terapistas cognitivos también han relacionado las experiencias tempranas del apego con esquemas del self y de los otros, sistema de creencias y actitudes disfuncionales según Guidano y Liotti, (1983) y Safran y Segal, (1990).

Más allá del apego, el ser humano tiene la necesidad básica de tener un estable sentido de pertenencia con otros de acuerdo con Baumeister y Leary (1995). 

Los otros se pueden experimentar como  protectores y contenedores, percibiendo que el mundo es un lugar seguro, o bien, se pueden experimentar como potencionalmente rechazantes y hostiles, haciendo del mundo un lugar inseguro y amenazador, lo cual activa un conjunto de potenciales defensas, como ansiedad y estados de ánimo decaídos en base a Gilbert (1989, 2005).

Con la maduración, la necesidad básica de ser aceptado y pertenecer a grupos comienza a estar regulada por  modelos internos sobre como uno piensa que existe en la mente de los otros, si creamos o no buenas impresiones y sentimientos positivos en la mente de los demás. Nos respondemos a la pregunta sobre hasta qué punto a los demás le gustamos e importamos, o si por el contrario creamos sentimientos negativos en los demás y, por ende, no tienen interés en nosotros y podemos ser rechazados, en base a Gilbert (1989, 1995 y 2005).

Una de las consecuencias del inseguro apego es que los individuos perciben que el mundo social no es un lugar seguro o fácil de ganar, y que por ende, tienen que trabajar duro para sentir que los otros lo acepten.

La relación entre la historia del apego y la subsiguiente conducta competitiva ha sido descrita por Gilbert  (2005, 2007) y explorada en poblaciones adolescentes por Gilbert e Irons (2005).

No obstante, existe una elevada rivalidad entre hermanos de acuerdo a  Gilbert y Gelsma, (1999)  y en grupos según (Baumesiter & Leary, 1995) que conduce a una elevada competencia para lograr posiciones sociales y aceptación.

Esto es porque la audiencia hace sus elecciones: Algunos individuos, al tener cualidades deseables van a ser preferidos (como amigos, empleados o parejas) sobre otros.

Es así que  las diferentes arenas pueden ser muy competitivas y el ganar tiene un apreciado lugar en la mente y corazones. Los individuos son concientes de que los demás hacen juicios sobre su persona en comparación de otros.

La Organización Mundial de la Salud ha reportado que la depresión constituye uno de los más comunes trastornos en el plano de la salud mental, con sus repercusiones sociales y económicas, y su frecuencia aumenta de acuerdo a Fombonne(1999) y Murray y Lopex (1996).  Se ha sugerido que el aumento de éste índice en la sociedad occidental puede estar ligado al incremento de la conducta competitiva de acuerdo con Gilbert (1989), James (1998) y Lasch, (1979). De acuerdo con Arrindell y colaboradores (2003, 2004) tales  medios competitivos activan una mentalidad que focaliza su atención en ganaderos y perdedores, en dichos ambientes las personas se comparan entre sí y surgen preocupaciones en torno a sentirse inferior y a lo que los otros piensan sobre uno.

Leary (1995) y Gilbert (1989, 2005, 2007) sugieren que cuánto más insegura se siente una persona en sus habilidades para crear positivas impresiones en la mente de otros, más competitiva será su orientación en las relaciones interpersonales.

Los sistemas de procesar estímulos sociales se focalizan alrededor de tres tipos de maneras de pensar y sentir en relación a la jerarquía social que incluyen: el compararse socialmente, las preocupaciones en torno a lo que los demás piensan sobre y la necesidad de desenvolverse en forma asertiva o sumisa.  

Las investigaciones de Allan y Gilbert  (1997),  Gilbert y Allan, 1998 y de  Gilbert y otros (2002) demostraron que creencias individuales de inferioridad, el considerar que uno es percibido por los demás de modo despectivo y el actuar en forma sumisa se asocia elevadamente con depresión.  La gente deprimida siente que pierde en las competiciones de la vida social para encontrar aceptación, protección y soporte, y comúnmente perciben que dicho resultado obedece a poseer cualidades no deseadas (ser aburrido, tonto, débil, incompetente y carente de atractivo)

Gilbert (1989, 2005) y Dykman (1998) sugirieron que la gente que se siente insegura en sus relaciones interpersonales se siente bajo una elevada presión para esforzarse a fin de evitar sentirse inferior, demasiado observado o rechazado. En contraste, las personas que se sienten seguras en su medio ambiente social no piensan que cometen errores, ni se sienten inferiores, en parte porque esperan ser aceptados y ayudados por los demás, es decir no temen ser rechazados ni avergonzados.

A fin de explorar este tema, Gilbert y colaboradores (2007) desarrollaron un instrumento para medir el esfuerzo que realiza una persona para evitar sentirse inferior. Distinguen dos factores en la escala. El primero es el esfuerzo inseguro en el cual la gente cree que debe esforzarse para competir en su ambiente social y tiene que evitar equivocarse a fin de sentirse inferior. El segundo factor es el esfuerzo seguro en el cual la gente cree que ya sea que ganen o fracasen, van a continuar siendo aceptados por los demás y considerados como valiosos.

En estudiantes, se detectó que  el esfuerzo inseguro se relacionaba significativamente con varios temores, como por ejemplo, de ser rechazado y sentirse inferior, conducta sumisa, necesidad de ser reconocido y depresión. En cambio, el esfuerzo seguro fue negativamente asociado con dichas variables, de acuerdo a Gilbert y colaboradores (2007).

Este estudio exploró como el esfuerzo inseguro y el sentirse inferior a otros se relaciona con inseguridades del temprano apego, con depresión, ansiedad y estrés en una población con depresión clínica. Es por esto que depresión y sentirse inferior a otros puede ser relacionado con sentimientos de desilusión y agresión en relación a uno mismo o los demás y con conductas de autodestrucción, de acuerdo a  Sansone y colaboradores (1998). O sea que el esfuerzo inseguro para evitar sentirse inferior se relaciona con conductas de autodestrucción.

La teoría de la posición social de Gilbert (1992,2007) sugiere que las emociones negativas aumentan y las emociones positivas disminuyen con la experiencia de sentirse ubicado en posiciones no deseadas de inferioridad y el ser marginalizado.

Más aún, cuando la gente se compromete con una dinámica competitiva en sus relaciones sociales puede ser atrapada en una  jerárquica manera de percibir sus relaciones sociales, de tal manera que puede marginalizar, rechazar o amenazar a aquellos que se encuentran ubicados en posiciones sociales bajas.

Como hipótesis sugerimos que depresión, ansiedad y estrés pueden estar asociados con las preocupaciones sobre la posición social, el sentirse inferior y vulnerable a ser rechazado.

 

 

Bibliografía

Gilbert, Paul. McEwan, Kristen. Bellew, Rebecca. Mills, Alison. 2009. Psicología y Psicoterapia: Teoría, Investigación y Práctica.  The British Psychology Society. Volumen 82. Issue 2. Páginas 123-136. Junio 2009.  Publicado on line  el 24 de diciembre de 2010 -DOI: 10.1348/147608308X37980-

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 38.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 9 Film Festivals

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